La noche

Era viernes. Oscar todavía no había regresado. Juana propuso un juego para los chicos. El perro ladró y se asustaron. Golpearon la puerta.Encendieron todas las luces de la casa. Abrieron la puerta. Era Oscar, pero sin cabeza. Todos gritaron de horror, cerraron la puerta y lloraron.

Oscar volvió sobre sus pasos, sintiendo otra vez la sensación de absurdo abandono.

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